Secretos de infidelidad
La voluntad que se deja estimular por nuevos placeres ocasiona
infidelidad. El misterio, más que la situación, es el
detonante de aquel acto obsesivo. ¿Las relaciones prohibidas tienen otro efecto? ¿son más intensas y deseables? Lamentablemente
sí tienen otro efecto, pero emocional; fisicamente es el mismo efecto, a los que la mente, al verse en una situación poco
usual y demasiado real para ser cierto, le suma fantásticas emociones que origina el pensamiento. Así se logra un placer
inusual, más tentador y efímero. El hecho de que aquellas relaciones esten prohibidas, que no sean eternas, enloquece al
hombre hasta obsesionarlo y le obliga a buscarlo con excusas como:
"Errar es humano y perdonar es divino". Pero aquella
voluntad no está sumergido en la libertad personal, sino sólo en estímulos externos efímeros e ilusos. En la mente del infiel
todo está mecanizado con posibilidades a los que atribuye como "hazañas"; tal actitud le produce un placer extraño y se siente
único, poderoso y envidiable. Son mentes a los que les place los monumentos, los premios, las "hazañas" y que otras personas
no logren realizarlas. Sin duda no es el único mecanismo detonante de infidelidad. Otro detonante es que la persona se siente
aburrido, cansado con su pareja, pero su error es no revelarle la ausencia de amor. En este caso no existe una relación definida
porque está ausente la comunicación. Cualquier detonante de infidelidad está sujeto directamente a la personalidad de la persona.
Entoces, todo infiel no acepta una sociedad estable
o que se decepciona de ella con facilidad. Quién sabe por qué causas.
Sin duda el detonante principal es:
"Buscar algo mejor". El error de estas personas es que dañan mucho a las personas
que sí creen en la estabilidad. Algunos se acostumbran a una vida inestable y viven "felices". De todas maneras es mejor
una estabilidad en la personalidad y eficiencia en las relaciones sociales, sobre todo en las intimas. Es mejor andar solos
que mendigar un amor efímero — para el que busca amor —. Cuando uno es victima de "traición", siente ahogarse con la confianza
derrochada y opta por cuestionar a la vida para finalmente caer en depresión. No es esa tristeza que causa una ausencia, no es
la tristeza de un rechaso a la primera intención... Es una frustración dificil de controlar que finaliza en depresión, luego de
presenciar la realidad indeseado. Es una sensación insoportable. Estas sensaciones activan todos los mecanismos de defensa
emocional como, la violencia, el rechazo y crea nuevas voluntades, pero no se logra apartar de esa desilusión. La solución
es pensar. Tambien el pasar de los dias apacigua y genera nuevas actitudes. Pero, si uno se deja obsesionar por el hecho, no
logra desquitarse y puede apoderarse de el una voluntad sin control. Las infidelidades son estímulos externos muy intensos y
fuertes, resisten a las pruebas de control por muchos dias o meses; lo normal es que no deben pasar de un mes. Dedicarse a
nuevas actividades ayuda a desechar los temores y tristezas. Pero el pensamiento analítico es lo más eficiente, que es capaz
de controlarlo todo, sólo con analizar la naturaleza de los hechos. La lógica tambien ayuda.
Los infieles no toman en cuenta a nadie, sino a símismos, son como antisociales. ¿Te atreves a cuestionar la afirmación?
No es un reto.
Autor: Destino Cero
(2010-02-11)